¡SEMANA DE JALOGÜIN!

Por Evil Chavo.

Pues un año se nos fue en chinga y ya estamos otra vez en época de brujas, mostros y fantasmas, y nos toca otra vez asustar a nuestros lectores con nuestras experiencias “paranormales” (chale, eso estuvo muy mamón), aunque en lo personal creo que éstos fantasmas son más espeluznantes.

Ahora sí, arrancamos con la semana de JALOGÜIN.

Voy a abrir con una más de mis experiencias de la niñez. Como les platiqué el año pasado, teníamos muy arraigada la costumbre de ir a pasar éstas fechas a la casa de una de mis tías hermana de mi abuelita, y por lo antigua que es la casa pasaban muchas cosas extrañas.

Una ocasión llegamos temprano el 31 de octubre, los adultos se pusieron de acuerdo para ver de qué manera iban a ir a comprar las cosas para la ofrenda y para la comida, así que se fueron todos juntos al mercado, tenían que ir todos los adultos porque iban a traer un chingo de cosas y por lo empedrado y angosto que eran las calles en aquél entonces no podían irse en coche. Como es lógico, nos dejaron solos jugando en la huerta a todos los niños, aunque el más grande de nosotros entonces tenía unos doce años no esperaban que pasara nada. Error.

No sé exactamente cuánto tiempo llevábamos jugando un bizarro híbrido de canicas y chingadazos, cuando sonó el timbre, la neta es que nadie quería ir a ver quién era así que en un principio nos hicimos pendejos, pero ante tanta insistencia (parecía que el pinche dedo se le había pegado al timbre) decidimos ir un grupito de cuatro, entre ellos mi primo el más grande.

Abrimos la puerta y nos encontramos con un viejito sombrerudo, más o menos parecido a éste, a mí me llamó la atención que llevaba una muleta y cojeaba al caminar y se veía sucio como de tizne:

Pues el viejito nos pidió dinero, nos dijo que por favor lo ayudáramos, que vivía unas calles abajo y su esposa había fallecido la noche anterior y no tenía dinero para velarla y enterrarla, mi primo el más grande era el único que traía dinero porque el resto de nosotros estábamos muy pedorros (yo tendría unos nueve o diez años) y como nos dejaron en la casa no nos dieron varo, así que le dio las monedas que traía, muy poquito pero algo era algo, luego cuando llegaron los adultos les dijimos lo que había sucedido, y todos nos olvidamos del asunto.

Ya en la tarde cuando empezaba a obscurecer estábamos todos jugando otra vez en la huerta, cuando de repente vimos con horror que el mismo viejito que había tocado a la puerta a medio día salía de atrás de unos árboles al fondo de la huerta y se metía a un cuartito de madera que estaba por ahí, dos de mis primos decidieron ir a ver qué onda (yo no, ni que fuera tan pendejo) y regresaron corriendo asustados diciendo que no había nadie, obviamente todos pegamos la carrera para adentro de la casa aterrorizados.

Fuimos a contar lo que habíamos visto, y la única que nos hizo caso fue mi tía la dueña de la casa, nos preguntó “¿cómo era ése viejito?” y se lo describimos. Lo que nos contestó nos dejó helados y (y encabronadamente asustados). Nos contó parte de la historia de ésa casa. Dijo que cuándo ella era niña, la casa era parte de una hacienda propiedad de su abuelo y justo donde era la huerta estaban las casas de los peones. Un día se quemaron varias casitas, porque en una de ellas pusieron veladoras como parte de su ofrenda para los muertos, ahí se murió quemada una señora que era esposa de un peón, y el señor que era muy viejito al tratarla de salvar, le cayeron unos bloques de adobe en las piernas y no había quedado bien. Entonces el señor cuando amaneció empezó a recorrer las calles pidiendo ayuda para sepultar a su esposa, mi tía creía que el cuartito donde lo vimos entrar era justo donde había estado su casa.

Tal vez ahora les suene como un debraye muy fumado, pero a la fecha no sé exactamente qué pensar, pero ese año los días que estuvimos en la casa de mi tía no pude dormir, y ya tampoco quería ir a la huerta porque los árboles de donde salió el ruquito los veía así y me cagaba de miedo:

Hasta aquí nos quedamos ésta vez. Esperamos sus comentarios y sus propias experiencias, a ver qué tal nos va éste año con la semana de JALOGÜIN.

2 pensamientos en “¡SEMANA DE JALOGÜIN!

  1. Perdón wey, pero cuando me di cuenta ya había publicado tu post en mi cuenta, tu sabes, la fuerza de la costumbre, ja ja. Cualquier reclamo ya sabes con el Kiona, que le está echando mucho la weber. Excelente relato.

Comenta al respecto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s