FORTÍN DE LAS FLORES

Que tal mis amig@s, pues acabo de terminar mi entrenamiento en un poblado muy cerca del espectacular Fortín de las Flores.

Ese día acompañaba a mi jefa que tuvo dos días de asueto. La neta es que iba medio encabronado porque ese mismo día me agarró la gripa, pero no se puede estar enojado mucho tiempo con un lugar tan bello como este, con sus sensuales campesinas, ja ja ja. Con todo y que estaba lloviendo, estaba padrísimo de noche. Ese día cené una buena carne asada que estuvo de superlujo en el Parián, un restaurante aledaño al parque, y apliqué la del Chavo cuando el mesero nos preguntó si se ofrecía algo más; “un poquito más de papas por favor” ¡ja j aja ja!

Recuerdo que de niño yo guardaba malísimos recuerdos de este lugar. Les cuento que en ese tiempo a mí pues me arrastraban al terreno (de mi abuelo paterno), donde lo único que había era una pobrísima casa de madera, a pleno campo abierto, la casa estaba jodidísima, no había luz, por lo que cada visita allí significaba que la iba a pasar muuuuuuy mal. A mí no me tocó, pero mi jefa me contó que en una ocasión al entrar a esa casa se encontró con un Tlacuache (una especie de gato, que no es gato). A eso agréguenle que al ser en el campo y cerca del cerro, (terreno rural) lo que predomina son los insectos, así que puedes ver insectos que ni siquiera conoces o en la puta vida has visto. En una visita pisé un hormiguero y las hormigas (rojas) me mordieron hasta decir basta. En otra ocasión llegamos en plena tormenta, dejamos la nave como a dos cuadras de la casa y nos bajamos corriendo, lo único que recuerdo de esa ocasión además de los lodasales que se hacían, es que llegamos a un criadero de pollos.

 Aunque ahora les puedo contar que uno aprecia estas cosas más cuando eres adulto. Ya hay donde quedarse de manera humana, ya hay luz, aunque lo último que quieres es quedarte viendo la tele. Lo primero que agradece uno es respirar aire puro, de verdad el olor a campo es delicioso, se agradece no respirar smog ni caca de perro, el agua es pura y cristalina, lo contrario a lo que está llegando a mi casa, que parece agua de tamarindo, ja ja. El parque de Fortín es bellísimo y muy relax, y las chavas, oh mi gosh, estoy pensando en ir a poblar esa parte del país, ja ja ja.

 

No todo era malo cuando era chico. Recuerdo que cuando íbamos a Córdoba (que queda muy cerca), mis jefes nos llevaban a una fuente de sodas donde hacían un chocomilk con canela que era muy rico. En el lugar estaba pintada la pantera rosa, así que lo conocíamos por ese nombre, j aja ja. Además los helados de Fortín son deliciosos, una gloria de verdad.

 Córdoba también es una ciudad padrísima, la catedral es un lugar muy tradicional y el parque junto al palacio municipal es muy apacible. Las calles y callejones son las clásicas que puedes ver en toda ciudad del interior de la república, y cerca de allí también hay buenos lugares para echarse un buen taco, y precisamente un restaurante de tacos es donde más me gusta ir, pues en el mercado (también el clásico de la localidad), el plato principal son los mariscos, que yo no prefiero mucho, pero que están bien por lo regular.

 

Uno de mis máximos placeres en la casa es sentarme a ver el cerro frente a la casa, es tan majestuoso, tan sereno, te da una sensación de paz, respeto, tranquilidad, e inclusive de temor en la noche, pues se ve gigantesco, aunque en las tardes me gustaba más, pues empezaban a bajar las nubes al cerro para cubrirlo, lo que me debrayaba mucho.

La verdad es que fue un agasajo esta visita, no quería que terminara, y es que cuando estás allá hasta se te olvida que día es, como si el tiempo no transcurriera. Y la neta es que al llegar a la ciudad ya lo extrañaba, pues llegué al metro a la hora pico, j aja ja. La neta es que quiero regresar, pero de preferencia cuando mi “abuelo” Simpson no esté allí, pues ese día me recordó como 20 veces que me apurara, por lo que hasta hipo me dió, ja ja ja

Tengo fotos del lugar donde me quedé, si no las posteo ahora, prometo que se las debo y las pondré (de alguna manera, j aja ja).

Saludillos.

4 pensamientos en “FORTÍN DE LAS FLORES

  1. Que chido que hayas decidido dejar la “comodidad y seguridad” de tu hogar para irte a un lugar tan precioso, ademas se nota tu calidad “artistica” pues esas fotos estan excelentemente balanceadas. Siempre es chido salir de la ciudad y encontrarse con lo que describe Tyler Durden como: “sentido de sobrevivencia” pues en muchos de estos lugares vemos como la gente aun conserva esa necesidad de sale y hace sus cosas para vivir, no como muchos de nosotros que trabajamos tanto para comprar cosas que ni necesitamos.
    Por cierto quedaste de que nos lanzariamos juntos ojeys, jajajaja

    • De hecho me lanzé porque no sabía bien cómo llegar, la neta ya no les había dicho porque está un poco lejos (no mucho) y al Chavo le oí menos ganas que la primera vez que le dije. Pero esa voz me agrada, ya fui para ver cómo llegar y todo es cuestión de que el Kiona y tú queden de acuerdo mas o menos en la fecha. ¡Ya se hizo!

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